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Diaconado permanente: nuevo “rituado” en San Pedro y San Pablo

Por Cristian Venegas
Imágenes: Sandra Garrido - Alex Silva

Una emocionante y alegre fiesta se vivió en la sede parroquial de San Pedro y San Pablo con el rito de admisión al diaconado permanente de Rubén Salinas, animador junto a su esposa Verónica de la comunidad María de la Esperanza, quien fue recibido por el obispo y vicario de la zona sur de Santiago Pedro Ossandón en esta nueva etapa de su formación.

“Agradezco a todos los que me han acompañado en este camino”, dijo al término de la eucaristía un emocionado Rubén junto a su esposa que lo abrazaba y animaba a terminar su saludo de acción de gracias desde el ambón.

Previamente, se había leído el decreto del Arzobispado de Santiago que llamó al candidato al diaconado permanente, o “rituado” como le hacía notar el padre René Cabezón, a decir “presente” ante el obispo Ossandón quien le expresó: “querido hijo: los pastores y maestros a quienes se encomendó la tarea de tu formación, y todos aquellos que te conocen, han informado bien de ti. Yo por mi parte, confío plenamente en sus pareceres. ¿Estás dispuesto, respondiendo al llamado del Señor, a completar tu preparación de tal forma que seas digno de que, en su día, se te pueda confiar el ministerio eclesial, por medio de la ordenación sagrada? Rubén contestó fuerte y claro ante toda la asamblea reunida: “¡Sí, estoy dispuesto!

Bajo la misma fórmula el obispo interrogó a su esposa Verónica y a sus hijos Mauricio, Fernando y Alondra quienes con un “¡sí, estamos dispuestos!” se comprometieron a acompañar, apoyar y rezar por Rubén en esta última etapa de formación al diaconado permanente. Enseguida, fue revestido con la impecable alba que lo acompañará en adelante en toda celebración.

El encuentro contó con la presencia de representantes de las siete comunidades eclesiales de base de San Pedro y San Pablo; seminaristas de los Sagrados Corazones que apoyaron el coro; la hermana Francisca Morales am; formadores y candidatos de la escuela de diaconado permanente; el párroco de San Pedro y San Pablo, René Cabezón ss.cc., los vicarios Mario Soto ss.cc. y Javier Cerda ss.cc, familiares de Rubén y muchos amigos y amigas.