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Domingo 29 de octubre

Por Atilio Pizarro ss.cc.

Las lecturas de este domingo nos van marcando algunas líneas del actuar de los israelitas, teniendo conciencia del comportamiento al momento de servir en especial a los huérfanos, viudas y extranjeras. Ya que es un mandato de Dios porque él conoce el dolor de cada una de las personas, en especial de los últimos de la sociedad. Vemos cómo el libro del Éxodo quiere sensibilizarnos respecto de una realidad clara a través del servicio y hacernos tomar conciencia de nuestra historia: se olviden que fueron extranjeros en Egipto. Sin duda, que las palabras de este libro las entendemos desde Jesús y para lo cual queremos dar testimonio en nuestro quehacer. Es decir, llegar a ser modelo de alegría y de acogida para vivir nuestra fe en Jesús que es animada por el Espíritu Santo.

Por esta razón, vemos ante la pregunta de los maestros de la ley que le hacen a Jesús para ponerlo a prueba una clave de “fidelidad” para entender, cómo abordar lo que Dios quiere para su pueblo: ¿Maestro, cuál es el mandamiento más grande de la ley? A lo que Jesús responde: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu espíritu” Es decir, con todo tu ser. Pero además Jesús agrega: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” o como se lo escuché a un hermano ss.cc. que dice que la traducción puede ser: “Amarás a tu prójimo porque es como tú” esto quiere decir, que también somos prójimos de los demás (viudas, huérfanos, extranjeros).

La invitación que la liturgia nos hace a través de estas lecturas es que nuestra relación con Dios no es una cosa privada y abstracta. Al contrario, ser seguidor de Jesús, nos lleva a tener un testimonio del amor pleno que le tenemos a Dios y que se hace vida a través de nuestros hermanos. Aunque muchas veces también maltratamos a nuestros hermanos que sufren y nos convertimos en agresores pasivos e incluso asesinos pasivos como es el caso de esta mujer haitiana que se le quitó el hijo y después murió sin saber sus causas y que todavía se investigan. Al igual que Jesús, nuestro maestro, ser sus discípulos consiste en amar a cada uno de nuestros hermanos. Es ahí el desafío de ir aprendiendo a como poder “amar más”

Termino con unas palabras del Papa Francisco a la hermanita Dorinha Responsable General de la Congregación de las Hermanitas de Jesús el día 2 de octubre de 2017 creo que nos puede identificar a nosotros también: “sus corazones no tienen fronteras. Naturalmente, ustedes no pueden cambiar el mundo solas, pero pueden iluminarlo llevando la alegría del Evangelio a los barrios, las calles en medio de la multitud, siempre próxima a los más pequeñitos”.