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Juan Enrique Walker: de Dios y de los pequeños

En junio de 1978 murió Juan Enrique Walker ss.cc. Él fue un religioso que por su modo de ser, hacía presente el corazón de Dios. También nos recordaba que la fuerza de Dios se manifiesta en la fragilidad humana y que los predilectos de Dios son los pequeños y desamparados. Su vida fue un testimonio transparente de las verdades centrales del evangelio. Primero que todo; que no son nuestros dones humanos los que hacen fecundo el ministerio apostólico de un religioso, sino la capacidad de confiarse ilimitadamente en Dios y de amar a todos. Es la conciencia de los propios límites la que va modelando un corazón misericordioso frente a aquellos que padecen límites o carencias de cualquier tipo.

Juan Enrique fue un gran formador de personas. Los testimonios reunidos en un libro dedicado a su persona y sus escritos, titulado “Un hombre de Dios y los pequeños”, hablan de un hombre que supo amar de verdad a las personas, sin segundas intenciones, ayudándolas a crecer. Que supo confiar, entregando responsabilidades a otros; incluso desafiando con responsabilidades que a primera vista parecían superiores a las capacidades de quienes las recibían. Una pedagogía de cercanía, de amor, de confianza, que se asemeja mucho a la pedagogía del Señor. En definitiva, se tomó en serio lo central: la confianza ilimitada en Dios y un sano olvido de sí mismo. La profunda pobreza, humildad y generosidad personal del padre Juan Enrique trazan un camino espiritual plenamente vigente.

2 comentarios en Juan Enrique Walker: de Dios y de los pequeños

  1. Percival Cowley V. ss.cc. // 23 septiembre, 2016 en 23:26 //

    Lo conocí en el colegio de Viña. Fue nombrado cargo de los deportes. A mí, mi propio curso, 6 año de humanidades de la época, me eligió como utilero. Partíamos juntos a todos los eventos del football, ¡Qué par de perfectos inútiles! Juan Eque asumía su pega con dignidad y podíamos conversar harto. Este hijo de Don Horacio Walker, quien fuera canciller chileno, vivía de un modo prodigiosamente humilde. Después pudimos ser hermanos religiosos de los ss.cc. Me tocó celebrar la Eucaristía, con su familia, en la capilla de la clínica de la Católica, recién fallecido, con la certeza de que ya se había encontrado con el Señor. Porfiado como él solo, pero mucho más en el seguimiento de Jesús y en su entrega a los pobres y a los jóvenes.

  2. marcelo sanhueza mortara // 2 julio, 2016 en 00:43 //

    Un gran y verdadero sacerdote, a quien tuve el privilegio de conocer. Creo que después que termine el proceso de beatificación del Padre Esteban, debería iniciarse también el proceso de beatificación de Juaneque, como cariñosamente lo llamábamos.

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