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Pastoral juvenil en lengua de señas

Por Valeria Martins Asesora de pastoral juvenil en Libertad-Merlo

“…y el mundo transformado en casa para todos
y hermanos tú y yo y ustedes todos…”
Esteban Gumucio ss.cc.

El pasado domingo 26 de noviembre se realizó en el Centro Catequístico Negro Manuel (Parroquia San José, Libertad – Merlo) el Retiro de Confirmación para jóvenes que se están preparando para recibir este sacramento el año próximo. Concurrieron alrededor de 80 participantes de las distintas capillas, comunidades y de la escuela parroquial, los que pudieron compartir momentos de oración comunitaria y personal, juegos, trabajo individual y en grupos y la misa juvenil junto a toda la comunidad. Esta actividad marcó el cierre de nuestro calendario 2017 y nos dejó una gran alegría en el corazón porque participaron de la eucaristía más de 300 personas entre familiares y los miembros de la comunidad.

Este año tuvimos una bonita novedad, ya que también asistieron al retiro cinco jóvenes sordos que se están preparando para recibir los sacramentos de la comunión y la confirmación en dos semanas más. Ellos son alumnos y ex alumnos del Centro Educativo de Nivel Secundario Nº 451 (uno de los servicios educativos de la Parroquia San José nacido del convenido entre el Obispado Merlo–Moreno y la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires, Argentina) que ofrece la posibilidad de culminar los estudios secundarios a jóvenes y adultos que por alguna razón no pudieron terminarla en el tiempo ordinario. Micaela, Eduardo y Lisa están a punto de terminar este año mientras que Alan y Victoria egresaron el año pasado. Su preparación y participación fue posible gracias a la generosidad desinteresada de Mariela Agosti, maestra integradora e intérprete en lengua de señas argentinas, quien los acompaña todos los días en la secundaria realizando la traducción y el apoyo necesario para que puedan estudiar, aprender, crecer y formarse tanto en el ámbito académico, como en el social y ahora también en este camino de fe que emprendieron.

Para todos fue su primera experiencia: su primer retiro, su primera misa. Esto ha sido un primer paso pequeño y sencillo. Nos queda mucho camino por recorrer y representa un desafío tan grande como hermoso para toda nuestra Pastoral Juvenil que tiene que ver con hacer carne y realidad la invitación de Jesús de formar una iglesia para todos, donde tengamos lugar y nadie se quede afuera. La presencia de los chicos sordos en el retiro fue un regalo para quienes que estuvimos allí, y nos anima a seguir trabajando con sencillez, esfuerzo y esperanza para que la iglesia que amamos y el Reino de justicia e igualdad que sueña Dios para nosotros sea cada vez más real aquí en la tierra.

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