In memoriam
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† Roberto Codina Valencia ss.cc.
5 diciembre 1922 - 6 febrero 2006

El 6 de febrero a las 03:30 hrs. falleció en el Hospital Naval de Viña del Mar el P. Roberto Codina, víctima de un cáncer pulmonar que le fue diagnosticado en 2003 y que lo mantuvo en agonía durante sus últimas semanas de vida.

La comunidad de hermanos y hermanas, junto a sus familiares, amigos y miembros de la Armada, lo despidieron el 7 de febrero en la querida Iglesia de los SS.CC. de Valparaíso, en cuya Cripta hoy reposa su cuerpo. Reposo que sólo es un reflejo de aquel descanso eterno en la Casa del Padre al que nos llama Jesús, que quiere que donde él está, esté también el que le sirve.

El Padre Roberto nació en Valparaíso el 5 de diciembre de 1922, del matrimonio formado por Enrique Codina y Blanca Valencia, siendo el segundo de cuatro hermanos. El 17 de marzo de 1923, en su ciudad natal, fue bautizado en la Parroquia del Espíritu Santo, recibiendo el nombre de “Fernando Renato”, y el 11 de noviembre de 1932, en la misma Parroquia, celebró su confirmación.

Realizó sus estudios secundarios en nuestro Colegio de los SS.CC. de Valparaíso. En 1941 ingresó al Noviciado de la Congregación, donde recibió el nombre religioso de “Roberto”. Profesó sus primeros votos religiosos el 22 de febrero de 1942, en Los Perales, y sus votos perpetuos tres años más tarde, el 4 de marzo de 1945, en Valparaíso. Aquí también recibirá el orden del diaconado, el 13 de marzo de 1948, y el orden del presbiterado, el 22 de agosto de ese mismo año, ambos de manos de Monseñor Rafael Lira Infante.

Su ligazón al Puerto continúa en sus primeros 15 años de ejercicio del ministerio presbiteral, tiempo en que cumple diferentes roles en nuestro Colegio: director de Scout, vice-ministro de Humanidades, ministro, consejero, ecónomo. Por unos pocos años, de 1964 a 1968, es ecónomo en el Colegio SS.CC. de Concepción, pero en 1969 vuelve a Valparaíso para hacerse cargo de la Iglesia de los SS.CC. como su Rector.

En agosto de 1980 el Obispo Castrense lo nombra Capellán de la Armada de Chile, comenzando así un largo servicio que lo llevará a ejercer su ministerio en muy diversos lugares, principalmente en Valparaíso -Hospital Naval, Escuela Naval, Escuela de Sanidad Naval- y en la 3ª Zona Naval de Punta Arenas. Especial mención requieren sus años como Capellán del Distrito Naval Beagle, en Puerto Williams, durante los años 1985-86 y 1988-92, y su último servicio en la Capilla Naval de Las Salinas, en los años 1999 a 2001. En septiembre de este último año se acoge a su jubilación por motivos de salud; una artrosis severa en sus pies y el deterioro de su vista le impedían desarrollar con normalidad su ministerio pastoral.

En el año 2003, ya trasladado a la comunidad ss.cc. de Viña del Mar, se le diagnosticó un cáncer pulmonar, que en los últimos meses del 2005 lo afectó severamente, llevándolo en diversas oportunidades a permanecer hospitalizado en el Hospital Naval de Viña del Mar, donde finalmente fallece en la madrugada del lunes 6 de febrero.

A pesar de que por más de 20 años no vivió en comunidades de la Congregación ni participó de su vida ordinaria, debido a su servicio en la Armada, Fernando nunca dejó de comprenderse como un religioso ss.cc. y de estar cerca de la comunidad ss.cc. porteña. En carta al Provincial del 27 de julio de 2002, le expresa: “Nunca me he sentido fuera de la Congregación... (el servicio en la Armada) lo he hecho siempre pensando en mi vida como religioso de los SS.CC.”. La Comunidad, por su parte, siempre lo consideró uno de los suyos.

Los informes de personalidad del tiempo de su formación en el Escolasticado de Los Perales, ya destacan en Roberto su carácter afectivo y sentimental. Y, en verdad, fue un hombre muy cariñoso, cercano, apegado a su familia y forjador de amistades a las cuales sirvió con generosidad y de las cuales recibió un apoyo muy significativo para él. Esto se refleja, por ejemplo, en las palabras que el Provincial de la Congregación le dirige en mayo del 2002, en respuesta a una carta suya: “... los años vividos como Capellán en la Armada han sido para ti un momento importante para tu vida personal y para el ejercicio de tu ministerio. Tengo muchos testimonios de que allí has actuado de modo muy evangélico, y que efectivamente has sido un apoyo importante para muchos jóvenes. No hay duda alguna que allí hay muchas cosas buenas que has vivido. Y puedo imaginar también de que esas mismas personas a las que has servido han sido para ti apoyos personales importantes”.

Otros rasgos que destacan los informes y las personas que compartieron con Roberto, es su carácter pacífico y dócil, su temperamento pasivo y su auténtica religiosidad, aunque a menudo poco expresada. Características que, con sus riquezas y limitaciones, le permitieron servir a muchas personas y dar testimonio de Jesucristo Servidor y Pastor, a quien consagró su vida.