|
Oraciones
Oración por las vocaciones
Dios, Padre y Pastor
de toda la humanidad,
Tú quieres que no falten hoy día,
hombres y mujeres de fe,
que consagren sus vidas
al servicio del Evangelio
y al cuidado de la Iglesia.
Haz que tu Espíritu Santo
ilumine los corazones,
y fortalezca las voluntades de tus fieles,
para que, acogiendo tu llamado,
lleguen a ser los sacerdotes y diáconos,
religiosos, religiosas y consagrados
que tu pueblo necesita.
La cosecha es abundante,
y los operarios pocos.
Envía, Señor, operarios a tu mies.
Amén
Oración por la vocación personal
Por Esteban Gumucio Vives ss.cc.
Jesús, Señor y amigo:
Sé que tú me has elegido para ser tu amigo.
Te digo de todo corazón que me siento feliz de ser llamado a tu amistad.
De eso no tengo la menor duda.
Sé también que me cuesta ser leal a tu amistad.
Soy débil. Me desanimo al verme tan débil.
Pero te miro a Ti. Te veo siempre fiel.
Antes de que yo reconozca mis fallas. Tú ya me estás buscando
para que me arrepienta y puedas perdonarme.
Eres verdaderamente mi gran amigo, Jesús.
Eres el Señor de mi vida.
Vengo a pedirte que me hagas ser consecuente con tu amistad.
Ayúdame a reconocer con gozo que eres Tú quien me amas primero
y me eliges antes de que yo pueda mostrar algún título para ganar tu amistad.
Eres verdaderamente mi gran amigo, Jesús.
Eres el Señor de mi vida.
Inspira en mí y en otros jóvenes una gran generosidad
para buscar contigo el mejor camino en tu servicio.
Veo a mi alrededor algunos cristianos que han elegido responsablemente
y sin titubear el camino del estado matrimonial,
para servir al Reino del Padre a través de los gozos y responsabilidades
del amor humano conyugal.
Veo también otros pocos que han elegido libremente
el estado religioso y el ministerio sacerdotal,
particularmente en esta Congregación de los Sagrados Corazones.
Los veo vivir en comunidad fraterna,
los veo dedicar sus talentos
y su tiempo al servicio de tu Evangelio.
Tengo deseos de seguirte a Ti como lo hacen ellos;
pero tengo incertidumbres y temores.
Ayúdame a buscar tu Voluntad y no mis caprichos.
Ayúdame a elegir con libertad generosa.
Ayúdame a ser dócil al Espíritu Santo.
Llámame.
Llámame a ser tu religioso de esta Congregación que me has permitido conocer.
Sobre todo, llámame a servirte fielmente.
Toca mi corazón para que cualquiera que sea el camino que me indiques,
Yo pueda decirte: “Habla, Señor, que tu servidor escucha”.
|