Cónclave en Roma: entre el bullicio mediático y el silencio del discernimiento

Nuestro hermano Fernando Cordero sscc, Consejero General, comparte una mirada cercana y espiritual sobre el ambiente que se vive en la capital italiana a días del inicio del cónclave. En medio de cámaras, azoteas repletas de periodistas y pronósticos, recuerda que lo esencial es la oración y la comunión con la Iglesia.

Roma en tiempos de cónclave: entre el casting y la oración

La primavera romana, entre lluvias y sol, acompaña estos días tan especiales para la Iglesia. En la Plaza de San Pedro, el ir y venir de nubes y claros refleja también la mezcla de expectación y recogimiento que se respira. La Via della Conciliazione se ha convertido en pasarela de cables, focos y micrófonos. Las azoteas que rodean al Vaticano, normalmente discretas, ahora son auténticos platós al aire libre: desde ellas los periodistas del mundo entero apuntan sus cámaras hacia la chimenea más observada del planeta.

Roma, y especialmente San Pedro, se transforma en estos momentos en el epicentro mediático del mundo. Cada día llegan más reporteros, fotógrafos y enviados especiales. Pero no es fácil contar lo que ocurre en un cónclave. Porque, aunque parezca un “casting” para elegir al nuevo Obispo de Roma, no es una campaña ni un espectáculo. Es un discernimiento, esto es, un proceso profundamente espiritual, dirigido nada más y nada menos que por el Espíritu Santo, verdadero director de este singular y trascendental “casting”.

Por eso, para los cristianos, estos días no son tanto ocasión para hacer pronósticos, sino para la oración por la “Iglesia que yo amo”, como nos recordaría el querido Tata Esteban. Pedimos, con esperanza, que quien sea elegido viva con fidelidad creativa su servicio a la Iglesia. Más allá de los nombres, más allá de las quinielas, el corazón del Pueblo de Dios está puesto en la comunión y en la misión.

Fernando Cordero sscc