Diego de Almagro vivió con fe y comunidad la fiesta en honor a la Virgen del Carmen

Desde el jueves 3 hasta el martes 16 de julio, las comunidades de bailes religiosos ligadas a la parroquia Espíritu Santo celebraron con gran fervor y alegría a la “Chinita del Carmen”.

Bajo el lema “Con la Carmelita caminamos en alegría y renovamos nuestra esperanza”, las actividades se desarrollaron en torno a un completo programa que convocó a fieles, promeseros y bailes religiosos de esta comunidad parroquial, acompañada pastoralmente por nuestros hermanos de la Congregación de los Sagrados Corazones: Rafael Domínguez sscc, René Cabezón sscc y Gabriel Horn sscc.

Las celebraciones más masivas se realizaron desde el sábado 12 con saludos de los bailes locales a los invitados, el ingreso de la Virgen al templo y una jornada llena de expresiones de fe y cultura popular. El sábado 12 destacaron los saludos de los bailes y el tradicional carnaval religioso, que llenó las calles de música, danza y colores, además de la bendición de niños y jóvenes.

El domingo 13 se realizó el traslado de la imagen de la Virgen hacia la gruta, donde se cumplieron mandas y se efectuaron bendiciones. En la tarde, se celebró la misa y la procesión desde la gruta al templo parroquial, con la despedida de los bailes invitados.

El martes 15 la fiesta continuó con saludos y la víspera, dando paso finalmente al día central, 16 de julio. La jornada estuvo marcada por una misa solemne presidida por el obispo de Copiapó, Ricardo Morales, que reunió a toda la comunidad. Posteriormente, se llevó a cabo la procesión, acompañada por los bailes religiosos de Diego de Almagro y el baile invitado de Taltal. Allí la imagen quedó hasta el inicio del mes de María, cuando recorrerá las distintas comunidades.

Miriam Lazo, encargada general de la Asociación de Bailes Religiosos de Diego de Almagro, destacó el profundo significado de esta fiesta para la comunidad:

“La Carmelita es el centro de nuestra fe. A través de la danza, la oración y la comunidad, renovamos la esperanza y la alegría. En la fe hemos pasado penas y alegrías, pero juntos vivimos con humildad, solidaridad y amor a Dios y a nuestra Madre María”.

Entre las novedades de este año estuvieron la incorporación de nuevos promeseros y bailes invitados, como el chino tradicional N°6 de La Cantera (Coquimbo), la morenada Hijos de Guadalupe de Taltal, el baile Santa Elena de Domeyko, y la participación especial de Lucila Becerra Lagos, quien emocionó con sus cantos a María durante la vigilia.

Esta fiesta es una muestra viva de la religiosidad popular que mantiene unida a la comunidad y renueva el compromiso de caminar con fe y esperanza. Miriam compartió también un testimonio muy emotivo sobre una madre que cumplió su manda:

“Una señora que no es de Diego y vino de otro lugar caminó junto con nosotros el año pasado y le pidió mucho a la Virgencita que le devolviera a su hijo. Este año volvió para ponerse al servicio y cargar la imagen de la gruta, porque su hijo le fue devuelto por el Señor y nuestra Madre Santísima. Ella vino a pagar sus mandas y acompañarnos en nuestro caminar. Esa es la relación de oración y fe que tenemos con nuestra Madre María”.

Para finalizar, Miriam expresó:

“Quiero decir que es una fiesta religiosa que sale a la comunidad, que la vive con la comunidad y que está llena de amor y de fe. Es una celebración que traspasa todos los límites para compartir y vivir en alegría junto a la comunidad, dando amor a nuestra Madre María y a su hijo Jesús”.