“Estamos en esta vida para ayudar con lo que se nos ha regalado”

Verónica Escabini asumió hace cuatro meses la dirección de la Fundación San Damián de Molokai, que gestiona la Casa Padre Esteban Gumucio en La Granja, obra nacida al alero de la parroquia San Pedro y San Pablo y dedicada a acoger y alimentar a personas en situación de calle.

El poder servir en una obra que provee una cama y un plato de comida a personas que no pueden obtenerlos por sí mismos, creo que es lo mínimo que puedo entregar con las herramientas que Dios me ha dado”, afirma Verónica Escabini, directora de la Fundación San Damián de Molokai.

Con un profundo espíritu de servicio, Verónica asumió este desafío tras un año como miembro del directorio. “El llegar al directorio fue un regalo. Me sentí honrada y el tiempo en esa función fue maravilloso; por eso decidí dar el paso: me gusta el equipo, me gusta poder aportar a la sociedad a través de esta causa”, comenta.

Profesora de enseñanza básica con mención en lenguaje y formada como guía Montessori, ha dedicado su vida profesional y personal a la educación y al servicio. Su experiencia incluye voluntariados en la corporación Crecechile y asesorías en directorios con fines sociales, lo que refuerza su convicción: “Estamos en esta vida para ayudar con lo que se nos ha regalado”.

La Fundación San Damián de Molokai, dependiente de nuestra  Congregación de los Sagrados Corazones, tiene como principal obra la Casa Padre Esteban Gumucio, ubicada en la comuna de La Granja y nacida al alero de la parroquia San Pedro y San Pablo. Este albergue y comedor acoge a personas en situación de calle y extiende sus servicios solidarios a la comunidad cercana.

Verónica reconoce que la estabilidad financiera es un desafío permanente: “Hemos pasado momentos críticos porque los concursos del gobierno no habían resultado y estuvimos a punto de cerrar hace unos meses. Pero el Padre Esteban nos echó una manito y logramos conseguir fondos para seguir adelante”.

Su mirada de futuro apunta a consolidar el trabajo del equipo y asegurar la sostenibilidad de la Casa: “Nuestro objetivo inmediato es organizar las tareas entre el directorio, fortalecer los vínculos con la Congregación y los colaboradores, y abrir nuevas vías de financiamiento que permitan proyectar la Casa Padre Esteban Gumucio a largo plazo”.

Sobre el espíritu que anima esta obra, Verónica destaca la acogida que experimentó desde su primera visita: “Es un espacio de alegría y servicio, siempre abierto a quien quiera ayudar o necesite ser ayudado. Eso es lo más bonito: todos son bienvenidos”.

La figura del Siervo de Dios Padre Esteban Gumucio es fuente de inspiración para su gestión y su vida diaria. “Estar al servicio de los más necesitados es lo que me mueve, no solo en la Fundación, sino en mi vida cotidiana. Ayudar no siempre pasa por la plata: el más necesitado puede ser alguien que está solo o que necesita compañía”, afirma.

Finalmente, Verónica entrega un mensaje a la comunidad SSCC y a quienes apoyan esta misión: “Incluyan a los niños en toda actividad social y de servicio. Si ven que sus adultos ayudan y sirven al prójimo, ellos lo incorporarán en su forma de ser. Solo así podremos construir una sociedad basada en el respeto y el amor”.

La directora invita a todos a conocer la Casa Padre Esteban Gumucio y sumarse a su misión solidaria:
“Los invito a visitar la Fundación, a colaborar y a hacerse socios para que esta obra siga viva y creciendo”.
Quienes quieran sumarse pueden hacerlo a través del enlace: https://damiandemolokai.donando.cl/.