La celebración se realizó el viernes 21 de noviembre, presidida por el Vicario de la Zona Sur, padre Manuel Martínez, junto al párroco Magín Vega. Los siete confirmando asumieron este paso como parte del proceso de reactivación pastoral que hoy vuelve a convocar a la comunidad juvenil.
“Al principio no quería participar, pero decidí darle una oportunidad y creo que fue una de las mejores decisiones de este año, porque me conecté de nuevo con Dios. Conocí nuevas personas, hice amistades y sentí que no estaba solo en este camino. Sin la ayuda de mi familia y de quienes me acompañaron, no me habría animado a confirmarme, y ahora de verdad quiero que más jóvenes se sumen a esto”. Juan David, 18 años
La misa reunió a familiares, catequistas y a los siete jóvenes de esta parroquia que recibieron la Confirmación en un ambiente marcado por la cercanía y la gratitud. Este paso no solo selló su compromiso personal con la fe, sino que también abrió una nueva etapa para la pastoral juvenil, que comienza a fortalecerse con nuevos vínculos y proyectos.
Durante la homilía, el padre Manuel invitó a los adolescentes a vivir su fe desde la misión cotidiana, tomando como referencia la primera lectura de los Hechos de los Apóstoles:
“La iglesia que hemos recibido en el bautismo, en la virtud de aquellos que empiezan ya a salir, esta iglesia de salida que más de algunos de nosotros ya han escuchado, de parte de la iglesia, del Papa, también del Obispo. Estos jóvenes son capacitados, ya porque han recibido, van a recibir el Espíritu Santo, para salir a anunciar esta buena noticia.
Así como pasa en la primera lectura de los hechos de los apóstoles, que enfrente a este gran ruido, ¿cierto?, vieron que apareceran unas lenguas como de fuego, se gozaban sobre cada uno de los apóstoles y empezaban a anunciar la buena noticia y todos, dice el texto, todos entendían en su propia lengua. El lenguaje del cristiano, ¿cuál será? El amor, la caridad.” (Video de la celebración)
El proceso también significó un momento profundo para las familias. Zainel Varela, mamá de Nelson, compartió: “La confirmación de mi hijo fue un regalo inmenso… no solo como un sacramento más, sino como una decisión consciente de abrir su corazón al Espíritu Santo”. Aseguró además que este paso “nos unió aún más como familia” y renovó su propia fe.
Titi, también confirmada, vivió una experiencia transformadora: “Entré un poco escéptica… pensé que todo sería más conservador, pero me sentí muy cómoda y acompañada”. Valoró el ambiente de confianza y el acompañamiento recibido: “No podría haberlo hecho en otra congregación”, afirmó. Hoy sueña con seguir sirviendo desde su futuro profesional: “Pretendo sacar mi carrera para ayudar a la comunidad”.
La comunidad seguirá acompañando este proceso con la esperanza de que más adolescentes encuentren un espacio donde crecer en la fe, formar comunidad y poner sus dones al servicio de los demás.



















