Jóvenes que caminan juntos, un cierre de año en comunidad y servicio

Campamentos, colonias y misiones marcaron el cierre del año de la  pastoral juvenil SSCC durante el mes de diciembre de 2025, en un tiempo de encuentro profundo, toma de conciencia y entrega generosa, donde el Amor se hizo experiencia concreta.

Los jóvenes vivieron el último mes del año con un fuerte sentido comunitario y espiritual, participando en diversas instancias que reunieron a cepejitos, estudiantes y asesores en espacios de reflexión, convivencia y servicio, fortaleciendo su identidad y compromiso con la vida pastoral.

Un campamento para mirar la vida desde lo esencial

Entre el 15 y el 19 de diciembre, el CPJ Cordillera realizó su campamento de verano en un entorno natural a orillas del río Longaví, a 20 kilómetros de Parral. En esta experiencia participaron 25 cepejitos y 13 asesores, quienes vivieron jornadas marcadas por el silencio, la contemplación y la vida compartida.

La actividad tuvo como objetivo principal ofrecer un espacio distinto a los seminarios semanales que se realizan durante el año, permitiendo a los jóvenes “bajar el ritmo” y vivir la fe desde otra clave. Así lo explicó Diego Sepúlveda, asesor del CPJ Cordillera, quien señaló que “este es el campamento de verano del CPJ que hacemos todos los años y el objetivo es escapar un rato de los seminarios, mezclar a la gente, que los cepejitos se conozcan más entre sí y, fuera de eso, tener un ambiente de reflexión personal y grupal”.

La propuesta formativa invitó a los jóvenes a reconocer la naturaleza como un espacio privilegiado de encuentro con Dios, a través de un itinerario simbólico y espiritual que acompañó cada jornada. El camino estuvo marcado por los cuatro elementos fundamentales, que ayudaron a profundizar el encuentro con la creación y con la propia vida interior.

En este sentido, Alejandra Real, asesora del CPJ Cordillera, explicó que “la temática que se trabajó fue la naturaleza, abordada desde los elementos tierra, aire, fuego y agua, y el cierre fue el quinto elemento, el Amor, donde reconocimos que Dios se nos manifiesta a través de todos los elementos”.

Desde una mirada más profunda, Diego explicó que cada elemento fue trabajado no solo desde su significado literal, sino también desde un trasfondo simbólico y espiritual. “Tratamos de dar a cada elemento una interpretación más allá de la palabra y, basándonos un poco en la idea del ‘quinto elemento’, llegamos al Amor como ese elemento que no se ve, pero que está presente en todo”, señaló.

El campamento concluyó con una significativa reflexión que invitó a los jóvenes a hacerse conscientes de los elementos que constituyen tanto la naturaleza como la propia vida. “La conclusión fue reconocer las virtudes de esos elementos y no olvidar que el Amor es parte fundamental de todo, de nuestra relación con el entorno y con las personas”, afirmó Diego.

Esta experiencia tuvo además un carácter especial, ya que fue el último campamento para varios cuartinos y algunos asesores que cerraban su etapa en el CPJ. La despedida estuvo marcada por la emoción y la gratitud. “La tristeza que vivimos la última noche demuestra todo el camino recorrido. No es solo pena, es el cariño, los años compartidos, el haber caminado juntos. Eso muestra lo que es el CPJ y también permite que quienes recién se integran vean lo que se va formando con el tiempo”, señaló.

 

Colonias que despiertan alegría y vínculos comunitarios

Entre el 20 y el 22 de diciembre, el CPJ Anunciación realizó sus colonias urbanas en la parroquia San Damián de Molokai, utilizando la sede de la Junta de Vecinos ubicada detrás del templo. En esta instancia participaron cinco asesores y nueve cepejitos, quienes acompañaron a cerca de 30 niños y niñas del sector.

Desde la organización, Francisca Rojas señaló que “queríamos sacarlos de sus casas y de las pantallas, que jugaran, que compartieran y recuperar algo muy propio del sector. Muchos papás nos decían: ‘yo fui niño de colonia’”.

Durante estos días se trabajaron distintas áreas del desarrollo infantil, como la afectividad, la sociabilidad, la creatividad, el carácter y la corporalidad, siempre a través del juego. “Veíamos a los niños muy contentos y también a nuestros cepejitos muy disponibles, acompañando sin juzgar y entregándose completamente. Eso fue muy bonito”, destacó.

La experiencia abrió además nuevas posibilidades de trabajo conjunto entre el CPJ Anunciación y la parroquia San Damián de Molokai, con el deseo de seguir fortaleciendo estos lazos en el futuro.

Misiones que transforman y reúnen generaciones

Del 26 al 30 de diciembre, Misiones Costa llevó adelante sus misiones en el sector de Reñaca Alto, convocando a una amplia comunidad educativa del colegio sscc Padres Franceses de Viña del Mar y del barrio. Participaron 137 alumnos del colegio y 30 exalumnos, además de profesores, apoderados y vecinos del sector.

La misión se desarrolló en dos espacios. Por una parte, el encuentro infantil que reunió a cerca de 40 niños en el club Flecha Verde y, por otra, la actividad dirigida a 50 adultos mayores en la parroquia Jesucristo Misionero. El objetivo fue crear comunidad, fortalecer vínculos y acompañar desde la fe a personas de distintas edades.

Según explicó Sofía Cámara, encargada de Misiones Costa, el objetivo fue crear comunidad, tanto entre los alumnos como con los vecinos de Reñaca Alto, pero también entre generaciones distintas”.

El compromiso transversal de exalumnos, profesores y apoderados reflejó un fuerte espíritu de corresponsabilidad, que dio vida a cada jornada. En esa misma línea, Sofía Cámara expresó que “la idea es que esta actividad siga por mucho tiempo y que ojalá cada año sea más grande, con más participación de alumnos, apoderados y exalumnos”.

Jóvenes que dan vida a la congregación

Las experiencias vividas al cerrar el 2025 reflejan una pastoral juvenil viva, comprometida y profundamente encarnada en la realidad. En cada campamento, colonia y misión, los jóvenes no solo entregaron su tiempo y energía, sino que dieron vida a la comunidad, renovaron vínculos y sembraron esperanza. Su entusiasmo, fe y capacidad de servicio fortalecen el caminar de nuestra congregación.