Compartimos un texto de nuestro hermano Eduardo Pérez-Cotapos sscc, quien recuerda con gratitud y cercanía a este gran pastor de la Iglesia en Chile.
La Congregación de los Sagrados Corazones se suma al dolor de la Iglesia en Chile por la partida de Monseñor Alejandro Goić Karmelić, obispo emérito de Rancagua, fallecido el 1 de septiembre de 2025.
Mons. Goić mantuvo una relación muy cercana con nuestra comunidad, especialmente durante sus años como obispo auxiliar de Concepción. Su amistad y apoyo fueron un signo constante de comunión eclesial y de sincero afecto.
A continuación, publicamos íntegramente el texto escrito por nuestro hermano Eduardo Pérez-Cotapos sscc, que recoge tanto un testimonio personal como la reseña biográfica de este pastor cercano, creativo y profundamente humano:
Alejandro Goić Karmelić (1940-2025)
Alejandro siempre se destacó por su gran capacidad de trabajo y su creatividad pastoral, acompañadas de una profunda hondura espiritual y humana. Era un hombre cercano, empático y con entrañas de misericordia. Siempre tomó muy a pecho la condición de los trabajadores y sus luchas por la justicia. Fue un «hombre bueno» y un «buen pastor» en el sentido más pleno de las palabras.
Entre sus hermanos obispos contaba con un fuerte respaldo, que le llevó a liderar la Conferencia Episcopal de Chile entre 2004 y 2010. Tuvo un importante rol, dando a conocer la opinión de la Iglesia en temas de contingencia y justicia social. Intervino en la huelga de trabajadores de la mina El Teniente del año 2007. En 2009 se refirió al «sueldo ético». También fueron temas de su preocupación las desigualdades escandalosas, y la situación preocupante que viven los inmigrantes o los privados de libertad. Presidió el Consejo Nacional para la Prevención de Abusos y Acompañamiento de Víctimas desde 2011, promoviendo políticas de protección de menores y de ayuda a quienes sufrieron situaciones de abuso.
Era un hombre alto y fornido, lo que le hizo sufrir permanentemente de fuertes dolores lumbares. Estos le comenzaron durante sus años de obispo auxiliar de Concepción y permanecieron hasta el final de su vida, pese a haberse sometido a una decena de operaciones a la columna. Supo llevar este dolor con serenidad y fe, sin jamás encerrarse en él.
El año 2009 Mons. Goić resumía así los principales afectos de su vida:
«Desde los años de seminario y después, en toda mi vida sacerdotal y episcopal, he tenido la gracia de la cercanía de creyentes (sacerdotes, mujeres consagradas, diáconos y laicos) ejemplares en su fe, en su amor, en su entrega. De todos ellos he recibido mucho».
«La fascinación por la persona de Jesucristo y su Evangelio ha sido esencial. Mi lema episcopal, Cristo es mi vida, marca mi ministerio. Es lo único que he anhelado y anhelo, más allá de mis fragilidades: que Cristo sea mi vida y el centro de todo».
Alejandro nació en Punta Arenas el 7 de marzo de 1940, hijo de una familia de inmigrantes croatas, se reconoció siempre con una honda raíz croata. Terminada su educación media ingresó al clero de Punta Arenas, realizando toda su formación en el Seminario de Concepción. Recibió la ordenación presbiteral en Punta Arenas el 18 de marzo de 1966. Sus 13 primeros años de ministerio se desempeñó como párroco de Nuestra Señora de Fátima y capellán de la Penitenciaría de Punta Arenas. Además, fue Vicario General, y actuó como Vicario Capitular entre la muerte de Mons. Vladimiro Borić (1973) y la llegada de Mons. Tomás González. Entre 1975 y 1976 profundizó sus estudios de teología en la Abadía de San Andrés, en Brujas, Bélgica. Participó activamente en las gestiones para evitar un conflicto bélico en 1978, obteniendo el arbitraje papal.
Nombrado obispo auxiliar de Concepción fue ordenado obispo el 27 de mayo de 1979 por el Papa Juan Pablo II, en la basílica de San Pedro. En ese momento tenía solo 39 años de edad. Fue auxiliar de los arzobispos Manuel Sánchez, José Manuel Santos y Antonio Moreno, entre los años 1979 y 1991. Durante estos años destacó por su creatividad pastoral, su empatía con las comunidades cristianas y su atención a la pastoral obrera. Fue un obispo muy querido por su defensa de los derechos humanos, su cercanía con todos los sufrientes y su inagotable creatividad pastoral. Durante estos años fue muy cercano, casi diariamente, con nuestra comunidad de los SSCC.
El 30 de junio de 1991 fue designado obispo auxiliar de Talca, colaborador de Mons. Carlos González, a quien apreciaba enormemente. Tuvo una corta estadía en Talca, de solo 3 años, ya que el 24 de octubre de 1994 fue designado obispo de Osorno; por primera vez no era auxiliar. Los 9 años que permaneció en Osorno estuvieron marcados por su creatividad pastoral y administrativa. Con habilidad saneó la administración y la economía diocesana, en una diócesis que aún tenía nostalgia del santo obispo Francisco Valdés (+1982), y que no había logrado acoger a cabalidad a su sucesor Miguel Caviedes (1982-1994). Alejandro supo ganarse el afecto de los osorninos.
El 27 de octubre de 1994 fue designado obispo coadjutor de Rancagua, donde era obispo nuestro hermano Javier Prado, a quien reemplazó el 23 de abril de 2004. Sus quince años en Rancagua fueron una época de madurez y de excelente conducción pastoral de la diócesis, hasta la aceptación de su renuncia el 28 de junio de 2018, a los 78 años de edad. Después de su renuncia permaneció en Rancagua, viviendo en una comunidad de religiosas. Falleció en Rancagua el lunes 1 de septiembre de 2025. Será sepultado en la Catedral de esa ciudad.
Despidamos con fe y con un corazón agradecido a este gran obispo. La Congregación de los SSCC gozó siempre de su cercanía y afecto sincero. Dios lo tenga en su paz.
Eduardo Pérez-Cotapos sscc










