La vida entregada de Esteban Gumucio es parte del proyecto de Dios

La celebración del “cumpleaños” del Padre Esteban Gumucio en 2025 fue una liturgia alegre, festiva y esperanzadora.

El 111° aniversario del natalicio del Padre Esteban Gumucio se recordó de modo oficial en una eucaristía que tuvo lugar en el Colegio de las Hermanas de los Sagrados Corazones de Providencia, el domingo 7 de septiembre, la que fue toda una fiesta litúrgica y de cumpleaños a la chilena, marcada por los 184 años del establecimiento educacional, y el Mes de la Patria que conmemora los 215 años de nación independiente.

La comunidad educativa del Colegio de las Hermanas, con representantes de todas sus áreas y de las familias que la componen, coparon el foro de la amplia capilla del colegio. También asistieron integrantes de la familia Gumucio, delegaciones de las parroquias de la zona Sur de Santiago, San Pedro y San Pablo y San Damián de Molokai, y representantes del movimiento Encuentro Matrimonial. En total, unas 250 personas participaron en la misa que fue concelebrada por siete hermanos de la Congregación, entre ellos el provincial Sandro Mancilla, y presidida por el superior general, Alberto Toutin. Al final, los asistentes compartieron una empanada con un vasito de vino y bailaron varios pies de cuecas.

Fue una misa a la chilena que los animadores de la liturgia señalaron las intenciones al inicio con payas. Dijeron: “Con guitarras y con canto / nos convoca nuestro Señor, / traemos plegarias, fervor, y / esperanza en cada manto. / Hoy la fe se vuelve encanto, / llena de fiesta y oración, / y en tan fraterna comunión / daremos gracias al buen Dios, / pues su amor brilla en los dos: / En Esteban y esta misión.

Hoy la fiesta se hace doble / uno ciento ochenta y cuatro, / y como dijo hace rato, / el / padrecito tan noble / anda ya en los ciento once. / Al padre Alberto presento / y eso me deja contento / de pie ya están invitado / que el coro ya está afinado / con guitarras y tormento”.

Las oraciones estuvieron diversas intenciones. Entre ellas, se oró por la Iglesia, pueblo de Dios, para que sepa transmitir alegría y mostrar el rostro misericordioso de Dios. Por nuestro mundo, especialmente el diálogo y la paz en los lugares en conflicto. Por los 225 años de la Congregación de los Sagrados Corazones y su misión con las religiosas, religiosos y laicos. Por nuestro país, y sus próximas elecciones. Y por la Causa de Canonización del padre Esteban.

La homilía fue central en la reflexión de la comunidad celebrante. El superior general, Alberto Toutin, la inició invitando a los asistentes a mirar la propia historia del colegio y del país como parte de un relato mayor. Recordó que las fiestas patrias, los 184 años de vida educativa y el natalicio del padre Esteban Gumucio se entrelazan en una misma memoria, donde hombres y mujeres, con luces y sombras, han ido forjando una comunidad donde Dios se hace presente.

Durante la homilía, Alberto recorrió la genealogía de Jesús, resaltando el papel de mujeres como Tamar, Rut, Rahab y Betsabé. Sus vidas, marcadas por fragilidades y decisiones arriesgadas, muestran que Dios se sirve de lo inesperado para abrir caminos nuevos. Esa lógica alcanza su punto más alto en María y José, quienes asumieron la misión de dar rostro al Dios-con-nosotros en medio de la fragilidad humana.

Nuestro hermano cerró su mensaje evocando al padre Esteban Gumucio. Citó sus palabras sobre la muerte como encuentro con Dios y no como pérdida, y subrayó que su legado espiritual sigue siendo una invitación a vivir atentos al paso de Jesús en la vida cotidiana. “Lo esencial es confiar en Él y dejarse purificar por su Espíritu”, dijo, vinculando la memoria del Siervo de Dios con los desafíos actuales de la comunidad. / APN