El sacerdote sirio comparte el testimonio de una Iglesia pequeña y herida que sigue acompañando, educando y sembrando esperanza en medio de la guerra.
Cuando el sufrimiento es extremo, los discursos se vuelven insuficientes. Así lo expresa el sacerdote sirio Fadi Najjar, párroco de San Miguel en Alepo y director de un colegio para niños cristianos, al relatar una experiencia pastoral marcada por la guerra, la pobreza y la decisión de no abandonar a su pueblo.
En el testimonio publicado en el Anuario 2025 de la revista Nuestra Vida, el padre Fadi narra cómo la presencia de la Iglesia se ha transformado en un signo de resistencia silenciosa frente a la violencia que afecta a Siria desde 2011. Bombardeos, destrucción de casas e iglesias, escasez de agua y alimentos han configurado una cotidianidad donde la fe se expresa, sobre todo, en el acompañamiento cercano.
“Ante el dolor, las palabras no sirven mucho. Lo que vale es la fe y que la Iglesia esté cerca de la gente”, afirma, subrayando que la misión cristiana, en contextos extremos, consiste en permanecer, acompañar y no abandonar.
El artículo recoge también su paso por Chile, entre el 26 de noviembre y el 1 de diciembre de 2025, invitado por la fundación Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN), instancia que permitió visibilizar una realidad que muchas veces se percibe lejana. En ese contexto, la Congregación de los Sagrados Corazones, junto a las hermanas SSCC y la Rama Secular, se unió en una jornada de adoración por Gaza, conectando territorios distintos a partir de un mismo clamor por la paz.
A lo largo de la entrevista, el sacerdote insiste en que la esperanza se sostiene en la vida comunitaria, la catequesis, la educación y la oración cotidiana. Aunque los cristianos son hoy una minoría en Siria, Fadi Najjar reafirma su identidad como pueblo de paz, convencido de que la fidelidad al Evangelio no depende del número, sino del testimonio.
“Aunque seamos pocos, no tenemos problema con la cantidad. El cristianismo empezó con doce”, señala, recordando que incluso una comunidad pequeña puede convertirse en puente de convivencia y reconciliación.
El testimonio concluye con una petición sencilla y profunda: no olvidar a Siria ni a sus comunidades cristianas, mantener viva la memoria y la oración por quienes viven situaciones extremas, confiando en que la fe, la paz y la esperanza siguen teniendo la última palabra.
📖 El testimonio completo “No me asusta que seamos pocos: el cristianismo empezó con doce” forma parte del Anuario 2025 de la revista Nuestra Vida
Te invitamos a leerlo íntegramente en la revista, disponible en https://www.sscc.cl/wp-content/uploads/2026/02/REVISTA_-Entrevosta-al-sacerdote-sirio29-30.pdf










