“Te damos gracias a Ti, Señor, por permitirnos celebrar con alegría y gratitud estos 61 años de vida parroquial bajo la protección y guía de San Pedro y San Pablo”, se señaló en la acción de gracias de la eucaristía del domingo 29 de junio último, fiesta litúrgica de San Pedro y San Pablo, cuando la parroquia que lleva su nombre, celebró su aniversario número 61.

“San Pedro y San Pablo” fue fundada en 1964 por las comunidades cristianas que surgían en las poblaciones de La Granja y San Joaquín (Santiago) junto a un grupo de religiosos de los Sagrados Corazones, entre ellos el Padre Esteban Gumucio.
Desde entonces, esta parroquia ha sido testigo y protagonista de la historia social y eclesial del país desde las periferias. Su templo, construido con esfuerzo vecinal, y remodelado a inicios de este año 2025, no es solo un recinto sagrado: es un símbolo del arraigo en el pueblo creyente que domingo a domingo celebra su fe. A un lado de la parroquia también funciona el comedor y albergue para gente en situación de calle y se ubica el Memorial del Siervo de Dios y primer párroco, Esteban Gumucio.
PARTICIPACIÓN LAICAL
La celebración de este aniversario estuvo marcada por una liturgia alegre y participativa, pero especialmente por el protagonismo laical. Como hacen en muchas parroquias, laicas y laicos preparan la liturgia, los cantos, las lecturas, las oraciones y acciones de gracias. Pero, aquí, además, este domingo de fiesta patronal, las lecturas bíblicas de la misa fueron reflexionadas a partir de la motivación hecha por Iván Cáceres, un padre de familia, trabajador independiente y laico comprometido de la parroquia.
Su reflexión estuvo marcada por los testimonios de Pedro y Pablo, quienes aprendieron a caminar juntos por el Reino y predicando el evangelio, marcando en paralelo los desafíos que se enfrentan hoy en los hogares, lugares de trabajo y en la población. Fue una motivación sencilla, simple y de fácil comprensión. “Fue hecha con humildad, claridad y muy cercana, con lo que cada uno puede aportar”, comentó Leticia Hernández en un chat en el cual Anita Calfucoy, además, compartió decenas de fotografías de la liturgia algunas de las cuales incluimos al final.
Es una parroquia marcada pastoral y espiritualmente por la Congregación de los Sagrados Corazones desde el inicio. Y más allá de las luces del día festivo, la parroquia ha debido sortear los desafíos de los tiempos. La falta de pega de sus pobladores, el individualismo creciente, la penetración de la droga, las incertidumbres de los jóvenes, y la violencia en general, han sido algunos de esos desafíos sociales. Sin embargo, siempre ha sido un espacio de encuentro y diálogo fraterno.
PARROQUIA CON MEMORIA
En este aniversario, muchos rostros —algunos nuevos, otros marcados por la vida— dieron testimonio de que el corazón de la parroquia sigue latiendo.
Así lo expresó claramente la acción de gracias en la misa de aniversario, leída por Carlos Gutiérrez, de la Comunidad San Esteban.
“Te damos gracias a Ti, Señor, por permitirnos celebrar con alegría y gratitud estos 61 años de vida parroquial bajo la protección y guía de San Pedro y San Pablo.
“Gracias por cada etapa recorrida, por cada persona que ha sido parte de esta comunidad: por quienes iniciaron este camino con la fe firme, por quienes han servido con generosidad, y por quienes hoy continúan entregando su vida al servicio del Evangelio.
“Gracias por el don de la fe que, generación tras generación, ha sido sembrado y cuidado en esta parroquia, desde aquellos primeros años bajo la guía del Padre Esteban Gumucio, hasta el presente, en el que seguimos construyendo juntos una Iglesia viva, cercana y comprometida con los más pobres y necesitados.
“Te damos gracias, Señor, por la diversidad de rostros, historias y vocaciones que forman nuestra comunidad: por los niños que aprenden a conocerte, por los jóvenes que sueñan y construyen futuro, por las familias que se esfuerzan cada día por vivir en el amor, por los adultos mayores que nos inspiran con su testimonio. Gracias por los que están, por los que han partido a tu encuentro, y por quienes aún vendrán. Amén”.
Concluida la misa, que fue presidida por el actual párroco, Magín Vega sscc y celebrada con los diáconos permanentes de la parroquia René Alvarado, Raúl Flores, Eugenio Miranda, Rubén Salinas, y Juan Carlos Yáñez, se vivió un momento de amistad animado por una sopa calientita para pasar el frío y mientras vecinos y vecinas compartían sus historias y lucían en sus pechos las pequeñas cruces que los catecúmenos distribuyeron como símbolo y recuerdo de este día. / APN.







































