Sandro Mancilla: el Padre Esteban «nos abre a la belleza del mundo y nos permite acompañar el dolor de nuestra humanidad»

El superior provincial de nuestra congregación, Sandro Mancilla sscc, comenta aquí la importancia de mantener vivo el legado del Padre Esteban y en especial en perspectiva de los 25 años de su Pascua que celebraremos el próximo año. Aquí, junto con validar la certeza moral sobre la santidad del Tata Esteban, el provincial realza su figura como un modelo contemporáneo de fe, pastor, poeta y poblador comprometido, cuya vida es un testimonio vivo del poder transformador y humanizador del Evangelio.

por Sandro Mancilla T. sscc

A la luz del parecer positivo manifestado el día de ayer por la comisión de teólogos acerca de las virtudes heroicas del padre Esteban, se refuerza de manera objetiva lo que muchos hemos intuido y sentido respecto a su santidad. Este estudio serio y fundamentado realizado por expertos confirma que la certeza moral sobre la santidad del Tata Esteban no solo se sostiene en el afecto y el agradecimiento que le profesamos, sino que también cuenta con un respaldo sólido. Como hombre de fe, pastor, poeta y poblador comprometido, su testimonio cristiano adquiere más fuerza aún.

Esto nos impulsa a reconocer una vez más que en el Tata Esteban encontramos un modelo para seguir a Jesús. Su vida fortalece nuestra esperanza y nos ayuda a reafirmar que el mensaje del Evangelio es genuinamente transformador: nos impulsa a ser mejores personas, a hacer el bien y a compartir, desde nuestra experiencia de fe, un mensaje que beneficia y transforma a quienes nos rodean. La manera en que el padre Esteban transmitió el Evangelio nos invita a renovar nuestra confianza en la importancia y vigencia de anunciarlo hoy.

En el contexto de nuestra congregación, durante el último capítulo general, nos planteamos la necesidad de un cambio: “Algo tiene que cambiar” y reconocimos que una de las fuentes fundamentales para este cambio es la búsqueda de la santidad. El Padre Esteban, actualmente en proceso de canonización, es un modelo contemporáneo que nos acerca la santidad. Su vida fue un reflejo de un don recibido, que supo hacer fructificar y que hoy nos comunica que buscar la santidad equivale a ser fieles al Evangelio y seguidores alegres de Jesús y a la certeza de que el encuentro con Jesús humaniza profundamente, nos abre a la belleza del mundo y nos permite acompañar el dolor de nuestra humanidad. El Tata Esteban supo acompañar a otros en su dolor, con alegría y esperanza, convencido de que el Señor nunca nos deja solos. Esta certeza sostiene nuestra vida, nos ayuda a vivirla como testimonio no de nuestra bondad, sino de la bondad que proviene del amor de Dios.

El Tata Esteban fue y sigue siendo un transmisor del amor y la misericordia de Dios, reflejados para nosotros en los Sagrados Corazones de Jesús y María. Su vida y ejemplo continúan inspirando y guiando a quienes deseamos vivir con fidelidad el carisma y misión de nuestra Congregación. Esperamos que la celebración de los 25 años de su pascua nos encuentre celebrando también su reconocimiento como “venerable” para toda la Iglesia.