El sábado 7 de junio, jóvenes de los CPJ Anunciación y Cordillera, compartieron una jornada comunitaria. Mientras que en la parroquia San José de Libertad, en Argentina, más de 100 participaron de un Pentecostés juvenil bajo el lema “Nos mueve la esperanza”.
La celebración de Pentecostés fue una ocasión especial para que los Centros de Pastoral Juvenil (CPJ) Anunciación y Cordillera se encontraran en la parroquia La Anunciación de Santiago. Desde las 16:00 horas, compartieron juegos, dinámicas, una oración cantada y momentos de reflexión sobre el valor del encuentro.
Durante la oración guiada por los asesores, se invitó a mirar a los demás con una nueva disposición:
“Así como el viento se siente sin verlo, nuestras acciones y gestos son los hilos invisibles que tejen la comunidad que compartimos. Al abrirnos al encuentro encendemos una chispa que puede transformar nuestra mirada y fortalecer las relaciones que nos mueven”, compartieron en comunidad.
Para muchos, fue una instancia esperada. “El año pasado traté de venir, pero no pude. Tenía muchas expectativas y las cumplieron. Lo que más me gustó fue poder conocer a los otros CPJ, que antes solo conocía de nombre”, contó Amalia Yévenes del CPJ Anunciación.
Desde CPJ Cordillera, Catalina Pérez valoró la oportunidad de compartir con otras realidades: “Es una súper buena instancia porque conoces más gente que está en lo mismo pero en distintas partes. Y creo que eso es lo bonito de la fe, que nos une aunque no nos veamos mucho”, dijo.
Diego Sepúlveda, asesor del CPJ Cordillera, destacó la importancia de estos encuentros:
“Siento que es una instancia que renueva el encuentro. En la sociedad actual eso se pierde un poco, y esto permite que los jóvenes convivan, se conozcan y compartan desde sus propias creencias, siempre con respeto y apertura”.
Francisco Borgoño del CPJ Anunciación, otro de los participantes, destacó la dimensión espiritual del encuentro: “Es muy bueno para conectar con otros CPJ y darnos cuenta de que no somos un grupo aislado. Me gustaría que más jóvenes se dieran el tiempo de reflexionar sobre cosas tan bonitas como esta”, dijo.
Ese mismo día, en la parroquia San José de Libertad (Argentina), más de 100 jóvenes de las comunidades San José y Mama Antula vivieron una intensa jornada de Pentecostés juvenil. El encuentro comenzó con una charla sobre los dones del Espíritu Santo, representados creativamente por los grupos, y siguió con testimonios de personas que ponen sus dones al servicio de los demás.
Sofía Gutiérrez, de 14 años y miembro de la capilla Santa Amelia, participó por primera vez:
“Me uní al grupo para tomar la Confirmación, ya que en mi colegio no se podía. Me sentí muy cómoda, me entretuve mucho. Pensé que iban a ser muchas horas, pero no… me redivertí y me hice amigos nuevos. Fueron todos re buena onda”, compartió.
Por la tarde, los jóvenes escucharon testimonios de voluntarios del merendero del Barrio Nuevo, del Centro Barrial Santa Rafaela de Capital y de una agrupación política nacional. La jornada concluyó con una adoración al Santísimo, en la que se puso en oración la esperanza compartida: “Pusimos todo frente a Jesús, pidiendo que nuestros dones sean semilleros de esperanza”, expresaron.
Tanto en Chile como en Argentina, Pentecostés fue una experiencia vivida como comunidad, donde las diferencias no separan, sino que enriquecen, y donde el Espíritu inspira a seguir construyendo juntos caminos de fe, encuentro y esperanza.





































