Una devoción con sentido profundo: Guillermo Rosas sscc reflexiona sobre la encíclica Dilexit nos del Papa Francisco

En el mes del Sagrado Corazón, compartimos el artículo del hermano Guillermo Rosas sscc publicado en la revista Mensaje, donde profundiza en la última encíclica del Papa Francisco, Dilexit nos (“Nos amó”), dedicada al amor humano y divino del Corazón de Jesucristo. Un texto que hoy resuena con fuerza y actualidad, tras el fallecimiento del Pontífice.

A pocos meses del fallecimiento del Papa Francisco, y en plena conmemoración del mes del Sagrado Corazón, vuelve a cobrar especial sentido su última encíclica: Dilexit nos, donde el Santo Padre nos deja un legado espiritual centrado en el Corazón de Jesús como fuente de amor, sentido y compromiso.

En un artículo publicado en la revista Mensaje,  nuestro hermano Guillermo Rosas sscc ofrece una profunda lectura de este documento, destacando su valor para la vida de fe en el mundo actual:

“El gran protagonista de la encíclica, como aparece en su título, es el corazón como símbolo del amor de Cristo.”

El texto papal se sumerge en la tradición espiritual, teológica y humana que ha dado forma a la devoción al Corazón de Jesús, proponiéndola como respuesta a una humanidad fragmentada y desbordada.

“¿Tengo corazón?”, se pregunta Francisco en el número 23 de la encíclica, interpelando a cada creyente y a una cultura que, como señala Guillermo, “ha devaluado el corazón como centro interior de la persona”.

La encíclica no propone un regreso a formas antiguas, sino una renovación desde la raíz. Guillermo lo expresa así:

“Si invita a renovar la devoción no es por nostalgia ni para imitar formas del pasado, sino para recuperar su sentido más genuino en una época en la que el Corazón de Jesús puede ofrecer respuesta a los signos de los tiempos actuales.”

En sus páginas, el Papa insiste en que esta espiritualidad no es individualista ni desvinculada de lo social:

“Porque al mismo tiempo que el Corazón de Cristo nos lleva al Padre, nos envía a los hermanos” (DN 163).

La nota de Guillermo Rosas destaca también el vínculo entre la reparación y el compromiso con los más vulnerables:

“Reparar ese Corazón herido de Cristo en los hermanos que sufren, desmontando las estructuras de pecado y construyendo la civilización del amor”, afirma, citando el número 182 de la encíclica.

En este mes del Sagrado Corazón, la lectura de Dilexit nos se vuelve una invitación a vivir una espiritualidad encarnada, abierta y misionera, capaz de abrazar las heridas del mundo con el fuego del amor de Cristo (Artículo Completo)